sábado, 28 de enero de 2017

Primera Plana


Fantástica película dirigida por uno de los grandes  de Hollywood, Billy Wilder (El apartamento, Con faldas y a lo loco..) y protagonizada por una de las más míticas parejas de la historia del cine, Jack Lemmon y Walter Matthau, y con la aparición de una jovencísima Susan Sarandon.

La película trata sobre Hiddy Johnson, (Jack Lemmon) un periodista que un día, harto de su trabajo por la gran carga que su jefe Walter Burns (Walter Matthau) le pone encima, decide dejarlo para así poder casarse y llevar una vida normal. Sin embargo, lo decide en mal momento, ya que coincide con la morbosa ejecución de un sentenciado a muerte por matar a un policía, con lo que Burns intenta poner todos los medios a su alcance para retenerlo.

Llena de humor, de momentos para empezar a reír y no parar. El que más destaca en esta faceta es sin duda Walter Matthau, gracias al cinismo de su personaje. El final, uno de aquellos que no se olvida.


-Cásese con un enterrador o con un verdugo. Con quien sea, menos con un periodista.
-Pero Hildy va a dejar el periodismo.
-No se puedan quitar las manchas a un leopardo ni enganchar un caballo de carreras a un carro de basura.

-Por eso eres tan buen periodista, porque siempre has estado en el lugar y en el momento oportuno.
-Pero nunca en casa, ni por Navidad.

-¿Llevaba una niñez desgraciada?
-Pues no, tuve una niñez perfectamente normal.
-Ya. Deseaba matar a su padre y dormir con su madre.
-Si va a empezar a decir guarradas...
-Muy significativo. Su padre llevaba uniforme, igual que aquel policía, y cuando él desenfudó la pistola, símbolo fálico inequívoco, usted creyó que era su padre y que iba a utilizarla para atacar a su madre.
-Está loco...

-Los periodistas son un hatajo de pobres diablos, con los codos raídos y los pantalones llenos de agujeros, que miran por la cerradura y que despiertan a la gente a medianoche para preguntarle qué opina de Fulanito o Menganita. Que roban a las madres fotos de sus hijas violadas en los parques. ¿Y para qué? Pues para hacer las delicias de un millón de dependientas y amas de casa. Y, al día siguiente, su reportaje sirve para envolver un periquito muerto.

-Necesitaremos las últimas palabras de Williams antes de morir, mientras sube los 13 peldaños. Algo con mucha garra... Si quieres, te las inventas.

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