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lunes, 2 de octubre de 2017

Me llamo Íñigo Montoya

La aventura engrandece al hombre, dijo JRR Tolkien. Desde siempre, los relatos se han transmitido de generación en generación, explorando los mejores y mayores anhelos del ser humano. La Princesa prometida (Rob Rainer, 1987) es una historia de acción,romance y humor que conmueve a mayores y pequeños. Es un cuento dentro de un cuento, el que un abuelo (Peter Falk,el actor de Colombo) lee a su griposo nieto.


La princesa es Buttercup, una joven Robin Wright (que saltó a la fama interpretando a esta bella doncella) quien, tras perder a su prometido, acepta convertirse en la nueva princesa de Morgenstein. Pero el pirata Roberts tiene otros planes...

El guión es del oscarizado William Goldman (Dos hombres y un destino, El Golpe,...),así que es muy bueno. Y ya se sabe que con un buen guión sale una buena película, y Rob Reiner lo sabía. La historia mezcla con acierto diversos géneros -cuento de hadas, de capa y espada,...- y, así, se suceden escenas de lucha, emboscadas,varios malos -que devienen en patéticos gracias al humor-, los engaños,el suspense, las pruebas que tiene que pasar el héroe,el amor verdadero,el honor,la amistad.... en los que el pirata Roberts se mide con los villanos y es ayudado por diversos personajes; el gigante Cecil, el mago (un Billy Cristal casi irreconocible),... y entre los que destaca el espadachín español Iñigo Montoya (Mandy Patinkin). Montoya no tiene nada de la leyenda negra antiespañola: despierta admiración, ternura y algo de lástima mientras asistimos a su búsqueda de venganza: ya os conté alguna vez en mi blog que mi generación y yo hemos crecido al grito de 

  Hola, me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir.

Es, en fin, una película risueña,trepidante y original -porque vuelve al origen, las grandes historias merecen ser contadas-, aderezada por una estupenda banda sonora, un clásico del gran Mark Knoffler.
¿Os vais a perder esta aventura?

Pd: si queréis más cuando se termine, William Goldman ha publicado La princesa prometida, en la que complica y divierte la ficción: ha encontrado un manuscrito que cuenta una increíble historia...y que él la transforma en un guión de cine. Relato dentro de relato, ¿verdad Goldman? ¿Sabes que no es original , verdad? y que funciona muy bien si sabes escribir, ¿eh William?

miércoles, 12 de julio de 2017

Cómo no te voy a querer

El otro día le oí a un amigo decir, medio en broma medio en serio, que Sam era una basura de personaje, más o menos. Yo no podía creer lo que estaba oyendo. Que lo digas de cualquier otro, Peter, te lo puedo pasar, pero justo de Sam... ¡De Sam Gamyi!

Y es que Sam no es un personaje más de El Señor de los Anillos. No es ese secundario que alguno puede creer que es, que ni fu ni fa, que acompaña a Frodo y que sí, muchas veces le ayuda y le saca de muchos líos, pero como podría haberlo hecho cualquiera si estuviera en su lugar. Y no, es mucho más que eso. En un primer momento Sam aparece como el simple jardinero de Frodo, del "Señor Frodo", como él le llama durante toda la historia. Pero pronto se convierte en su mejor amigo, porque es el que siempre está apoyándole, incondicionalmente. Se da cuenta de que Frodo necesita a alguien que le ayude en la difícil tarea que tenía que llevar a cabo, y no duda en ser él el que tome, a su vez, esa otra gran responsabilidad, como es la de proteger al Portador del Anillo. Y lo hace sin permitirse un despiste, un momento de relajación o una queja. Incluso cuando Frodo, poseído por el Anillo Único y embaucado por Gollum, le echa de su lado, Sam vuelve y le salva de una muerte segura y del fracaso de la misión.

Esta forma de ser se aprecia en una gran cantidad de detalles a lo largo de las tres películas. Para empezar, en La Comunidad del Anillo, cuando por ejemplo es el primero que llega para ver cómo está Frodo al ser herido en la Cima de los Vientos o cuando no duda en salir nadando para alcanzarle, a pesar de que no sabe nadar, para que no vaya sólo en su viaje a Mordor. Luego, en las dos siguientes, es algo constante y que destaca mucho más, ya que es el único de la Compañía que queda para acompañar al Portador. Por destacar algo, el momento en el que le salva al final de Las dos torres, teniendo a continuación uno de los mejores discursos de la trilogía, y cuando, en El retorno del Rey, se echa a hombros a Frodo para llegar a la cima del Monte del Destino.

En definitiva, que Samsagaz Gamyi es para mí, sin duda alguna, el mejor personaje de toda la trilogía. Por su valentía y amistad, por su bondad, por ser el que, sin destacar, siempre está para lo que haga falta, con el que siempre se puede contar. Así que, por favor, que nadie más me vuelva a decir que Sam está sobrevalorado o algo por el estilo. El que me lo dijo, poco después se retractó. Lógico porque, ¿cómo no le vas a querer?

Sam en el Monte del Destino
Discurso Sam Las dos torres

lunes, 12 de junio de 2017

De mayor quiero ser como Doss

Mel Gibson ha vuelto. Y de qué manera, por la puerta grande. Desde que en 2006 dirigiera Apocalypto, no había vuelto a hacer lo propio con ninguna otra película, y su vuelta no ha podido ser mejor. Bueno, quizás sí, si se hubiese llevado alguno de los Oscars más importantes (estuvo nominada a seis, incluyendo el de mejor película y mejor director, y finalmente solo se llevó el de mejor edición de sonido y mejor montaje). Pero seguro que éso a Gibson no le ha quitado el sueño. 

Hacksaw ridge relata la historia de Desmond Doss, un joven médico que se alista al ejército estadounidense para servir a su país en la II Guerra Mundial. Pero, debido a sus creencias, se niega a tocar un arma, lo que provocará un conflicto con los altos cargos de su propio ejército. El papel protagonista lo desempeña Andrew Garfield, en uno de las mejores actuaciones del año. Cada vez que aparece, que es prácticamente en las dos horas y quince minutos de metraje, se come a la pantalla, llama la atención por sus gestos y expresiones, por lo bien que caen tanto él como su personaje. El actor de 33 años está llamado a ser uno de los mejores de su generación, y con este papel lo ha demostrado. No en vano, fue nominado a mejor actor en la mayoría de las galas de premios más importantes.

Con Hasta el último hombre, Gibson no sólo ha querido hacer una película bélica sobre la II Guerra Mundial. Está claro que lo es, y de las mejores de los últimos años sin ninguna duda. Las escenas que se desarrollan en lo alto del barranco son de un realismo increíble. Pero es más que un película de guerra porque lo más importante no es la batalla ni el contexto en el que se ambienta, si no el debate moral que plantea: ¿es lícito moralmente que un soldado vaya al campo de batalla sin un sólo arma con la que defenderse a sí mismo y a sus compañeros y, en consecuencia, a su país, solo porque sus creencias no se lo permiten? ¿Qué está por encima, mantenerte fiel a lo que piensas o aceptar algo que va en contra de ello?

Hasta el último hombre supone una oda a la libertad de conciencia, de actuar conforme a lo que uno cree.Y plantea la necesidad de que en el mundo haya más Desmond Doss, personas lo suficientemente íntegras como para asumir las burlas, humillaciones y agravios que puedan sufrir por mantenerse fiel a unos valores y principios. Una llamada a huir de lo políticamente correcto, de lo cómodo y sencillo, de pensar y actuar como piensa y actúa la masa. Por todo ello, de mayor me gustaría ser como el soldado Doss.

miércoles, 8 de marzo de 2017

No todo lo que reluce es oro

John Keating llega como profesor de literatura a una tradicional colegio privado de Welton. Sin embargo, pronto se convertirá para unos cuantos alumnos en algo más que un instructor. Pasará a ser un guía, con unas propuestas de vida nada convencionales, basadas en el carpe diem, aprovechar el momento presente antes de que se esfume.

Se puede considerar El club de los poetas muertos como una de esas películas que no te dejan indiferente: o te gusta o no, pero nunca un sin más, de esas que pasan sin pena ni gloria. Una película que hace que todo el mundo empiece a darle al coco y se quede varios días (por lo menos esa es mi experiencia) pensando en lo que ha visto.

Personalmente lo cierto es que a mí  me gustó, y mucho. La vi ya hace dos años, aunque más de una vez, pero la recuerdo por tener una trama que te atrapa en todo momento, y que va cogiendo aún mayor fuerza a medida que avanza la película. El director, Peter Weir, consigue que te identifiques con uno u otro personaje y que el desenlace de las respectivas historias de cada uno no te sea indiferente gracias también a un guión sobresaliente. La banda sonora, espectacular, de las que se te queda en la memoria y tarareas o pones de sonido de llamada y con unos diálogos y escenas espectaculares que dejan mucho que pensar. Robin Williams hace sin duda uno de sus mejores papeles y está acompañado por una serie de jóvenes actores maravillosos entre los que destaca Robert Sean Leonard.

Sin embargo, El Club de los poetas muertos, tiene dos pegas, en mi opinión, imporantesLa primera de ellas el final (el de la historia del personaje de Sean Leonard, no la escena final, que me parece una obra de arte, y que ya ha sido colgado previamente en este blog). He visto pocos finales que arruinen más una película de lo que éste, en mi opinión, ha hecho. Totalmente desproporcionado, inoportuno, y que no venía a cuento. ¡A quién se le ocurre...! Y en segundo lugar la engañosa carga moral que transmite. Creo que todo el rollo del carpe diem es muy bonito pero en su contexto, no en el que en algún momento se intenta meter durante la película. De hecho, se muestra en el susodicho final (los que la hayáis visto espero que lo entendáis, no quiero añadir más por si hay alguien que no la ha visto aún).

El profesor Keating, con todo el programa revolucionario que propone, está haciendo algo muy bueno que es promover el afán por las humanidades, por las letras, el interés por ellas. Pero mediante ésto, se da un ataque a lo tradicional, representado por las exigentes normas del colegio privado donde se desarrolla la película, que se mete de manera más sutil. Se presenta lo tradicional como algo malo, anclado en el pasado y anticuado, que ya no sirve. La disciplina como algo que oprime y que incapacita al alumno a desarrollar todo su potencial, cuando lo que hace realmente es enseñar a cada cual a vivir de manera ordenada.

En definitiva, recomiendo ver esta película sin ninguna duda porque me parece extraordinaria a nivel cinematográfico, aunque no para todos los públicos ya que hay que tener muy claro cuándo el carpe diem está muy bien y cuándo no tanto. Hay que saber que no es oro todo lo que reluce.

jueves, 2 de marzo de 2017

No le hacía falta

La la land. La Ciudad de las Estrellas. Esa película que ha supuesto una revolución absoluta este año. Que probablemente marque un punto de inflexión a la hora de hacer cine a aquellos a los que les ha fascinado. Porque es una película diferente, un musical lleno de color, que transmite alegría, una visión optimista de la vida. Novedosa y como de toda la vida al mismo tiempo.

Chazelle nos cuenta la historia de una joven aspirante a actriz que busca su oportunidad en el complicado mundo de Hollywood y un amante del jazz que intenta que a esta clase de música se le vuelva a valorar como antes. Chazelle nos narra esta historia que, en el fondo, se trata de un homenaje a dos de los pilares más importantes de la sociedad americana, el jazz y el cine. Es decir, un homenaje a los propios Estados Unidos.


El peso de la película lo llevan totalmente Emma Stone y Ryan Gosling, puesto que casi prácticamente no hay actores secundarios. Y lo llevan de una manera excepcional, con unas actuaciones soberbias, destacando especialmente la de la actriz nacida en Arizona, que ha recibido el reconocimiento que merece siendo la ganadora indiscutible en todos los premios más importantes. Su papel es de 10, apareciendo prácticamente en toda la película, y le va a servir para consolidarse como una de las mejores actrices de los próximos años. Natalie Portman debe estar lamentándose de haber coincidido su nominación el mismo año, pues su actuación en Jackie también es magistral. Y con Gosling pasa lo mismo. Uno de los mejores papeles, si no el mejor, de un actor que está llamado a convertirse en uno de los grandes. Lástima que finalmente no se llevase el premio, pero es que la competencia que tenía era bestial. Sin tener una coreografía espectacular, es sin duda de los mejores musicales de los últimos tiempos. No tiene demasiadas canciones, pero en mi opinión las que hay son fantásticas, destacando especialmente a la nominada The fools who dreams y a la ganadora del Oscar y tema principal de la película City of Stars, que dio su nombre al título de la película en España. Una película que consigue que salgas del cine con ganas de cantar y bailar, aunque no tengas ni idea, y con interés y gusto por el jazz, aunque no te haya atraído en la vida.

Fue la ganadora indiscutible en los Globos de Oro y en los BAFTA, entre otros, con 7 y 5 premios respectivamente incluyendo el de mejor película. Y sin embargo, la Academia, aún recibiendo 6 de las 14 figurillas a las que optaba, pensó que no era la merecedora ganadora de la mejor película del año. Moonligth fue la premiada. A pesar de que iba como indiscutible favorita, finalmente no fue la ganadora. Probablemente por ésto mismo, porque los encargados de nombrar los premios decidieron que la gala tenía que tener alguna sorpresa, que si no sería demasiado evidente todo. Los favoritos a mejor director (Damien Chazelle), actor y actriz principal (Casey Affleck y Emma Stone), y secundarios (Mahershala Ali y Viola Davis) fueron finalmente los galardonados. Alguna sorpresa tenía que haber, si no poco se hablaría al día siguiente. Y decidieron dar el sorpresón en el mayor premio, el de mejor película, justo en en el que parecía que estaba todo el pescado vendido. Porque, para ser sinceros, pocos esperaban que Moonlight fuese finalmente la ganadora. No sólo porque La la land tenía todas las de ganar, si no porque este año es probable que haya habido mejores películas, como Hasta el último hombre, La llegada o Fences. Sin embargo, no fue ninguna de ellas la película del año para la Academia que reparte los premios del cine más importantes, sino que fue Moonlight, una película que narra la historia de un joven afroamericano que ha tenido una dura infancia y que vive en los barrios conflictivos de Miami.

Personalmente, creo que la justa ganadora habría sido La la land. Y la manera en que perdió el Oscar fue cruel, al equivocarse la organización de la gala y anunciarla como ganadora para luego, con ya todos los integrantes subidos en el escenario, decirles que había habido un error y que la ganadora era la película dirigida por Barry Jenkins. Sin embargo, este premio no era necesario para una película que ha cautivado a millones de personas.  Todas esas personas, entre las que me incluyo, no necesitan que la Academia le dé el Oscar, aunque por supuesto que nos hubiese encantado. Porque es una de esas películas que se te quedan en la memoria, de las que no te olvidas. No sé si Moonlight pasará a la historia del cine, pero seguro que La la land sí lo hará.

Querida Academia, no os preocupéis, no le hacía falta vuestro reconocimiento. Ya tiene el de los amantes del cine.

sábado, 28 de enero de 2017

Primera Plana


Fantástica película dirigida por uno de los grandes  de Hollywood, Billy Wilder (El apartamento, Con faldas y a lo loco..) y protagonizada por una de las más míticas parejas de la historia del cine, Jack Lemmon y Walter Matthau, y con la aparición de una jovencísima Susan Sarandon.

La película trata sobre Hiddy Johnson, (Jack Lemmon) un periodista que un día, harto de su trabajo por la gran carga que su jefe Walter Burns (Walter Matthau) le pone encima, decide dejarlo para así poder casarse y llevar una vida normal. Sin embargo, lo decide en mal momento, ya que coincide con la morbosa ejecución de un sentenciado a muerte por matar a un policía, con lo que Burns intenta poner todos los medios a su alcance para retenerlo.

Llena de humor, de momentos para empezar a reír y no parar. El que más destaca en esta faceta es sin duda Walter Matthau, gracias al cinismo de su personaje. El final, uno de aquellos que no se olvida.


-Cásese con un enterrador o con un verdugo. Con quien sea, menos con un periodista.
-Pero Hildy va a dejar el periodismo.
-No se puedan quitar las manchas a un leopardo ni enganchar un caballo de carreras a un carro de basura.

-Por eso eres tan buen periodista, porque siempre has estado en el lugar y en el momento oportuno.
-Pero nunca en casa, ni por Navidad.

-¿Llevaba una niñez desgraciada?
-Pues no, tuve una niñez perfectamente normal.
-Ya. Deseaba matar a su padre y dormir con su madre.
-Si va a empezar a decir guarradas...
-Muy significativo. Su padre llevaba uniforme, igual que aquel policía, y cuando él desenfudó la pistola, símbolo fálico inequívoco, usted creyó que era su padre y que iba a utilizarla para atacar a su madre.
-Está loco...

-Los periodistas son un hatajo de pobres diablos, con los codos raídos y los pantalones llenos de agujeros, que miran por la cerradura y que despiertan a la gente a medianoche para preguntarle qué opina de Fulanito o Menganita. Que roban a las madres fotos de sus hijas violadas en los parques. ¿Y para qué? Pues para hacer las delicias de un millón de dependientas y amas de casa. Y, al día siguiente, su reportaje sirve para envolver un periquito muerto.

-Necesitaremos las últimas palabras de Williams antes de morir, mientras sube los 13 peldaños. Algo con mucha garra... Si quieres, te las inventas.

martes, 20 de diciembre de 2016

Tienes un email

Kathleen Kelly (Meg Ryan) es una propietaria de una pequeña librería en Nueva York que ha heredado de su madre. Sin embargo, ve amenazado su negocio ante la llegada de una gran cadena de librerías, Libros Fox, a su barrio. Al mismo tiempo, mantiene una relación por correo sin saberlo con el hijo del propietario de ésta, Joe Fox, (Tom Hanks), con el que tiene una relación de profunda antipatía en la vida real.

Dirigida por Nora Ephron, Tienes un e-mail fue estrenada en 1998. La protagonizan un joven y no por ello menos fantástico Tom Hanks y por Meg Ryan, que hace en mi opinión uno de sus mejores papeles. Se trata de un remake de El Bazar de las sorpresas, dirigidada en 1940 por Ernst Lubich y protagonizada por James Stewart y Margaret Sullavan.

Pese a no ser una de las películas más conocidas ni mejor valoradas de Hanks, Tienes un e-mail es una de las pocas comedias románticas de los últimos veinte años que no resultan empalagosas por su superficialidad y bromas fáciles y que resultan muy repetitivas. Está cargada de un humor inteligente y que hace que el espectador pueda pasar un buen rato, incluso al verla por una segunda o tercera vez. O también te puede apasionar y que la veas innumerables veces, y no serías el primero. A continuación alguna de sus mejores frases.


-Capuchino, descafeinado, con sacarina.

-En lo que a mí respecta, Internet es solo otro medio para ser rechazado por una mujer.

-La gente dice que cambiar siempre es bueno. Pero lo que en realidad quiere decir es que algo que no querías que pasara, ha ocurrido.

-Lo curioso de esta forma de comunicación es que es más probable hablar de nada que de algo. Pero sólo quería decirte que, para mí, toda esta nada ha significado más que muchos algo.

-Enciendo el ordenador. Espero impacientemente a que se conecte. Abro el correo y contengo la respiración hasta que oigo esas maravillosas palabras...:¡Tienes un e-mail! No oigo nada, ni siquiera el ruido de las calles de Nueva York, sólo el latido de mi corazón. Tengo un e-mail... tuyo.

-Los lugares como Starbucks nacen con el único propósito de que gente con nula capacidad de decisión tenga que hacer seis elecciones sólo para tomar un café.


-Supongo que es inevitable, el pueblo quiere convertirla en otra Juana de Arco.
-Sí, y a ti en Atila.

-No llores, chica de la tienda. No llores.

-A veces uno quiere lo imposible.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Sunshine on Leith (Amanece en Edimburgo)

Este verano he visto, una y otra vez, esta adaptación de la obra homónima de , que llevaba 2?temporadas de gran éxito en Escocia?

Amanece en Edimburgo (2014) fue presentada como la versión escocesa de Mamma Mia!. Es un musical con los grandes éxitos de The Proclaimers , banda mítica de los 80,que cuenta una sencilla historia en torno a tres hombres y tres mujeres, y en el q
ue el espíritu de la ciudad y su alma celta son un personaje más.

Davy (George Mackay) y Ally (Kevin Guthrie) son dos jóvenes que vuelven a casa tras combatir en Afganistán. Ally quiere casarse con la hermana de Davy, Liz (Fraya Mavor), éste conoce a su amiga Yvonne (Antonia Thom
as), sus padres se enfrentan a una crisis... el compromiso, la lealtad, la libertad,los sueños,... En mi opinión lo mejor no es lo que cuentan, sino las canciones y el ambiente. Se nota que el director (Dexter Fltcher) es un actor,..: mima a los intérpretes y a los secundarios, que se lucen en las canciones, lo mejor de la película. Destacan los números en los típicos pubs escoceses y la esperada  versión de 500 milles. Los pubs, el sentimiento nacional, la manía a los ingleses, su tacañería, su apego al terruño...los tópicos se plasman en las recurrentes imágenes aéreas del Castillo, el Museo, el centro histórico de Edimburgo.

Hay un par de curiosidades en esta película dignas de mención. La primera el nombre. Sunshine es una agradable ironía, ya que pocas veces realmente en Edimburgo hace ese sol radiante que destaca durante toda la película. Más bien todo lo contrario. Y la segunda es que Peter Mullan, el actor que hace de padre de Liz y Davy, es un actor muy conocido en Escocia porque suele hacer papeles de malo. Por eso chocó tanto al verle su parte más sentimental y cariñosa.

Sunshine on Leith -barrio más caracteréstico de la ciudad de Edimburgo, donde se desarrolla la historia- es, en definitiva, una fantástica película de eficaces actores, alguna gran voz y sobresalientes coreografías que cumple, sin ser un gran film, su objetivo: olvidarnos de las islas griegas y desear viajar, cuanto antes, a la "soleada" Edimburgo.