-El tiempo es ahora la moneda. Lo ganamos y lo gastamos. Los ricos pueden vivir para siempre. El resto de nosotros... sólo quiero despertar con más tiempo en mis manos.
-Si tuvieras tanto tiempo como yo en ese reloj, ¿qué harías?
-El problema es que todos quieren vivir para siempre.

-¿Por qué hacer hoy lo que puedes hacer en un siglo?
-El reloj no le viene bien a nadie.
-¿Qué quiere que hagamos Señor?
-Lo que siempre hacemos. Seguir el tiempo.
-Después de tantos años, de todo lo que he vivido, aprendes a valorar lo que tienes.
-Soy un cronometrador. No me concierne la injusticia. Solo me concierne lo que puedo medir. Segundos, minutos, horas. Cuido el tiempo. Y ese tiempo está en las manos equivocadas.
-Diría tu dinero o tu vida, pero tu dinero es tu vida.
-Esto es un desastre.
-Bienvenido a mi mundo.
-¿Cómo se puede vivir, viendo morir a la gente a tu lado?
-No miras.
-El pobre muere y el rico no vive.
-Llega el día en el que te hartas. Tu mente se puede gastar aún cuando tu cuerpo no lo haga: queremos morir, lo necesitamos.
-No sólo les daba tiempo. Les daba esperanza.
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